Como era de esperar el precio rompió la banda estrecha de 340-350. El martes pasado subió 14.50 centavos. Los fondos apostaron al alza por noticias sobre precipitaciones debajo del promedio en las zonas cafetaleras en Brasil.
Martes el real brasileño subió a su nivel más alto en un mes, desincentivando a los productores de vender café. Jueves pasado el precio tocó un máximo de 383.85 centavos, el precio más alto en siete semanas y media.
Viernes el cayó 14.70 centavos a 357.65, devolviendo la ganancia del martes, bajo por pronósticos de más lluvias en el centro de Brasil. Los fondos liquidaron posiciones largas igual que las habían agregado el martes.
El precio de Robusta tiene las mismas tendencias a corto, mediano y largo plazo que Arábica, pero menos pronunciada a corto plazo. Viernes posición marzo bajó 25 $/TM a 3,903. El precio está bajo presión de la oferta de Vietnam.
Lunes la oficina nacional de estadísticas de Vietnam reportó un aumento de 17.5% en las exportaciones en el año calendario 2025 comparado con 2024, a 26.3 millones de sacos. Para esta temporada 2025/26 se espera un aumento de la producción de 6% comparado con el ciclo pasado a 29.3 millones de sacos.
La tendencia del precio a corto y largo plazo en la bolsa de Nueva York está al alza, pero a mediano plazo sigue a la baja. El gráfico diario está formando un Head & Shoulders, cuyo segundo hombro proyecta hacia abajo a 340-350 centavos.
Está a punto de dar una señal de venta; el de 4 horas, que la antecede normalmente unos días, ya dio la señal. Vamos a ver de nuevo si el piso de 340 centavos va a aguantar. Si cede, se corre el riesgo siempre de una caída libre al área de 280 centavos.
Soportes: 356.05-356.40 (eje), 350.60, 345.20, 339.05, 281.30 y 277.25. Resistencias: 372.90, 383.85, 390.40, 400.65 y 437.95.

La Commodity Futures Trading Commission se puso al día con el Commitment of Traders report, publicando datos hasta el martes 6 de enero.
El interés abierto de futuros y opciones combinados aumentó 11,499 contratos martes 16 de diciembre a 192,007 el 6 de enero. El mayor aumento se dio en la última semana, cuando el precio subió 23.65 centavos, martes a martes. Solo futuros estuvo en 172,138 el jueves pasado, contra 161,523 hace 2 semanas. El volumen diario subió a casi 44 mil contratos en promedio durante la semana.
La posición neta larga de los fondos primero bajó de 18,870 contratos el 16 de diciembre a 15,092 el 30 de diciembre, pero en la última semana subió 4,704 contratos a 19,796. El volumen de los spreads, que refleja el grado en que cada operador no comercial mantiene posiciones largas y cortas combinadas, subió 2,272 contratos de 60,500 a 62,772.
La posición larga de los comerciantes, indicador de las fijaciones de parte de los tostadores, subió 9,965 lotes de 41,846 a 51,811en este período. Aparentemente los productores también se animaron a fijar contratos, porque la posición corta de los comerciantes subió 10,475 lotes de 96,906 el 16 de diciembre a 107,381.
Los fondos de índice bajaron su posición neta larga con 731contratos de 35,619 a 34,888.
Más movimiento y aumento de posicionamiento sobre casi toda la línea, que llevó al aumento de precio. Vamos a ver si la baja del precio el viernes resulta ser un cambio en la tendencia a corto plazo.
El mundo entero estuvo cautivado por las noticias sobre la intervención de Estados Unidos en Venezuela y el secuestro de Maduro y su esposa. Trump lo justificó por el tráfico de drogas por parte de un cártel liderado por Maduro, que estaría afectando la seguridad nacional de Estados Unidos, pero en sus declaraciones reconoció que el verdadero interés es el petróleo y que lo va a controlar “hasta nuevo aviso”.
Hubo preocupación que iba a generar una caída del precio del petróleo, que podría arrastrar el precio de otras materias primas como el café en la bolsa. Ese temor está basado en que Venezuela tiene las reservas más grandes de petróleo en el mundo y que a partir de ahora el país va a aumentar fuertemente las exportaciones del crudo.
Se maneja que Venezuela tiene reservas por 303 mil millones de barriles en la cuenca del Orinoco, 17% del total a nivel mundial, más que las de Arabia Saudita (242 mil millones), las de Estados Unidos (169 mil millones, ya es el primer productor mundial) y de Rusia (137 mil millones). Ese dato viene de la empresa estatal Petróleos de Venezuela PDVSA.
Los datos oficiales tienen fama de ser poco fiables. Por resta razón desde 2020 British Petroleum ya no los incluye en su panorama energético Energy Review. En 2007 las reservas eran alrededor de 100 mil millones de barriles, cifra que se triplicó en 3 años, según los datos de fuentes oficiales. La consultoría Rystad Energy afirma que las reservas explotables de petróleo son en realidad 10 veces menores que las oficiales: 27 mil millones de barriles.


Antes en los 1970s Venezuela producía hasta 3.5 millones de barriles diarios, el año pasado produjo solo alrededor 1 millón, por él mal estado de la infraestructura y por el boicot. Venezuela casi no ha invertido en la industria petrolera en los últimos 30 años. Según Rystad Energy habría que invertir 189 mil millones de dólares para regresar a los 3 millones de barriles diarios o más, se estima que eso va a costar al menos 10 años.
El gobierno de Trump no quiere invertir en Venezuela, lo quiere dejar a la industria petrolera a ser seleccionada por Trump. Se convocó una reunión en Washington con las empresas petroleras más grandes de Estados Unidos, para juntar un mínimo de 100 mil millones de dólares. El ánimo de invertir en Venezuela no parece muy grande, “hoy en día no es invertible” según el CEO de Exxon.
La situación política es muy insegura y comprometerse a inversiones de miles de millones por muchos años, antes de que se recupere la inversión y se genere utilidades, es considerado un riesgo muy alto. Las petroleras han tenido 2 rondas de expropiaciones de sus propiedades en el pasado y temen que se podría repetir.
El petróleo venezolano es pesado, contiene mucho azufre y metales como vanadio; es difícil de extraer y caro de producir. Según la consultora Wood Mackenzie citada en un comentario publicado en Reuters el 6 de enero, el punto de equilibrio para el crudo pesado de Venezuela es 80 dólares por barril, uno de los costos más altos en el mundo. Para comparación, el crudo pesado de Canadá tiene un costo promedio de 55 dólares por barril y petroleras como Exxon, Chevron y Conoco tienen metas para el punto de equilibrio en los próximos años de 30-35 dólares en promedio y el precio del crudo tipo WTI está en este momento debajo de 60 dólares.
Va a ser difícil hacer rentable la explotación de petróleo en Venezuela, al menos durante muchos años y la población no va a beneficiarse de los cambios como dice Trump, menos si se quiere compensar primero a las petroleras por las expropiaciones en el pasado.
El interés de Estados Unidos parece más bien estratégico. China se ha convertido en el principal comprador de petróleo venezolano; 68% del total en 2024. En 2023 China representaba el 89% de las exportaciones de petróleo de Irán. Estados Unidos quiere evitar que China extienda sus áreas de influencia y se convierta en una amenaza mayor. Cabe en la nueva estrategia de seguridad nacional de querer controlar “su traspatio” América Latina, hacerse del control de Groenlandia, salirse de convenios y organismos internacionales, etc. “America First”.
Lo que está en juego es el orden mundial. ¿Nos adherimos a los acuerdos internacionales o nos regimos por la ley del más fuerte, a la que los más pequeños deben someterse, para bien o para mal?
En cuanto al café venezolano, jugaba un papel importante y dinamizador de a economía a principios del siglo 20. Venezuela se colocó entre los 3 principales países productores de café en 1919. Perdió peso en la década de 1950, cuando surgió el petróleo como principal motor de la economía. Varias cooperativas y haciendas se dedicaron más a producir café de calidad.
Según datos de FAS USDA el país producía en promedio un poco más de 1 millón de sacos, con un máximo de 1.4 millones, en los años 1980s y 1990s, antes de que Hugo Chávez llegase a ser presidente. Después la producción bajó gradualmente a 700 mil sacos.
Desde que asumió la presidencia Nicolás Maduro en 2013, el promedio anda por los 500 mil sacos, de los cuales estaría exportando solo un 10% (0 según FAS USDA), el resto se consume localmente y mucho café se fuga de contrabando a Colombia.
La baja de la producción se adjudica a la falta de inversiones, regulación de precio, regulación de exportaciones y expropiaciones. Café de alta calidad bajó de 80% del volumen total hace 30 años a 40% actualmente, según la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (FEDEAGRO).
El gobierno de Venezuela maneja datos muy distintos. En 2025 la producción aumentó 55% según la vicepresidenta y las exportaciones 500%. El ministerio de agricultura reporta una producción de 4.7millones de quintales (3.6 millones de sacos), la más alta en la historia de Venezuela.
Jos Algra es consultor internacional con 40 años de experiencia en café y trabajar con organizaciones de productores.
Me parece muy bien estos comentarios muy instructivos